Llamamiento para un Día Internacional de Solidaridad con las Feministas Saudíes Encarceladas el 24 de junio

El próximo 24 de junio, tras casi tres décadas de campaña y lucha feminista, se levantará finalmente la ley que prohíbe que las mujeres conduzcan. Esto forma parte de reformas más amplias que el gobierno introdujo el pasado mes de septiembre que eliminaban algunas de las presentes restricciones a la libertad de movilidad de las mujeres y al acceso de éstas a los espacios públicos. Sin embargo, la decisión responde sólo a una fracción de lo que las mujeres sauditas exigen y necesitan con urgencia.

Además, estas reformas benefician desproporcionadamente a las mujeres de origen privilegiado, dejando las condiciones sociales de la mayoría sin ningún cambio significativo. Aún así, vale la pena celebrar estas reformas, aunque con una buena dosis de escepticismo.

A medida que se acercaba el 24 de junio, y el entusiasmo crecía, las autoridades saudíes confirmaron nuestras dudas. El mes pasado, el gobierno lanzó una campaña de represión contra las mismas activistas feministas que han liderado la lucha por el derecho básico de conducir un automóvil. Varias activistas feministas, tanto mujeres como hombres, fueron acorraladas y encarceladas; muchas otras fueron sometidas a la prohibición de viajar. Justo después, otra oleada de detenciones le siguió y no tenemos ni idea de si éstas cesarán o no.


La primera oleada incluyó a figuras tan prominentes como Aziza al-Yousef, Loujain al-Hathloul, Eman al-Nafjan, Ibrahim al-Mudaymigh, Mohammad al-Rabea, junto con Abdulaziz al-Meshal, y otra persona cuyo nombre aún no ha sido anunciado.

Aziza al-Yousef, profesora universitaria jubilada y activista desde hace mucho tiempo tanto en la campaña para levantar la prohibición de conducir como en la todavía presente campaña para poner fin a la tutela masculina. En 2016, intentó entregar al Consejo de la Shura una petición en contra de esta tutela firmada por 14.700 personas que no recibió ninguna respuesta.

Lujain al-Hathloul, una activista saudí por los derechos de la mujer y figura prominente en los medios de comunicación social. Al haber desafiado activa y públicamente la prohibición de conducir en el pasado y haber defendido la campaña para abolir las leyes de tutela masculina, esta no fue su primera detención.

Ibrahim al-Mudaymeegh, ex asesor jurídico del Consejo de Ministros y abogado que ha representado a numerosos activistas políticos y de derechos humanos ante los tribunales. En 2014, representó a al-Hathloul ante el Tribunal Penal Especializado, un tribunal creado específicamente para juzgar a sospechosos de terrorismo, cuando ella fue detenida en 2014 por intentar cruzar la frontera entre los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí.

Mohammad al-Rabeah, activista y partidario de ambos movimientos por muchos años. También dirigía un foro que acogía a intelectuales de todo el mundo para debatir cuestiones nacionales y regionales.

Eman Al-Nafjan, bloguera y activista por los derechos de las mujeres. Su blog trataba de temas sociales y culturales domésticos, con un enfoque en las mujeres. En 2011, participó en la campaña para levantar la prohibición y, más tarde, publicó artículos en medios de comunicación internacionales al respecto.

Abdulaziz al-Meshal, un hombre de negocios que apoyó el establecimiento de un centro para mujeres sobrevivientes de abuso doméstico.

La siguiente oleada incluyó a Nouf Abdulaziz, una activista de derechos humanos y escritor cuyos escritos fueron publicados en el sitio web feminista saudita, Noon al-Arabyiah. Después de su detención, una amiga suya, Mayya al-Zahrani, publicó una declaración que escribió para ser publicada en caso de que fuera detenida, lo que también condujo a la detención de su amiga.


Los medios de comunicación controlados por el Estado lanzaron una campaña inmediata de difamación. Los periódicos saudíes los tacharon de “traidores” y “agentes de embajadas”, presumiblemente por el supuesto contacto con organizaciones internacionales de derechos humanos y medios de comunicación, y por proporcionar cierto grado de ayuda a los supervivientes de abusos domésticos para que abandonen el país. Hasta ahora, salir del país sigue siendo la única forma viable para escapar de la violencia doméstica (las únicas otras opciones son seguir viviendo con los abusadores o vivir bajo custodia estatal en lo que equivale a cárceles donde prevalecen los abusos y la crueldad. Las mujeres siguen siendo tratadas legalmente como menores incapaces de vivir independientemente, a pesar de las reformas mencionadas).

Las campañas de difamación contra activistas de este tipo no son nada nuevo; por ejemplo, después de la tentativa de 1990 de desafiar la prohibición de conducir, se distribuyeron panfletos  denunciando a los participantes como “mujeres caídas”, “defensoras del vicio y la corrupción en la Tierra”. Sin embargo, este nivel de represión, que no rehúye atacar no sólo a los activistas, sino también a sus familias, quienes también fueron sometidas a la prohibición de viajar, no tiene precedentes.

El razonamiento detrás de estos arrestos en este momento específico ilustra cuán sombrías son las perspectivas de una reforma profunda en el país. En primer lugar, es un esfuerzo por desaparecer la lucha histórica para levantar la prohibición de conducir (y estas mujeres estaban al frente de esa lucha) y tratar de describir al gobierno como el único agente de progreso y cambio en el país. En segundo lugar, es un intento de poner fin al movimiento feminista que todavía está en marcha para poner fin a las leyes de tutela masculina. Por último, y tal vez lo más ilustrativo de todo, estas activistas fueron blanco específico de una mera solicitud formal para establecer una sociedad para la protección de las sobrevivientes de abuso doméstico.

En este acto, el nuevo gobierno está declarando que cualquier intento de escapar de la condición de subordinación, discriminación y abuso (y, lo que es más importante, cualquier intento de hablar de ello) es un crimen. Es un crimen porque daña la imagen de la supuestamente nueva y más igualitaria Arabia Saudita que el gobierno está trabajando para promover internacionalmente – una imagen es más importante, como parece, que las realidades diarias de abuso y subordinación a la que las mujeres tienen que someterse en todo el país.


El próximo 24 de junio se levantará la prohibición de conducir. Al arrestar a estos y estas activistas, el gobierno saudí no sólo pone un límite a cualquier progreso hacia la igualdad de género, sino que también intenta borrar, de una vez por todas, la historia de las luchas sociales que condujeron a esta victoria y hacer desaparecer a aquellos que siempre han estado a la vanguardia de ella, negando así la existencia de cualquier otro agente de cambio que no sea el mismo estado.

Con el fin de reconocer la existencia de estas activistas y los sacrificios que hicieron para hacer posible un mundo mejor, nosotras, feministas y activistas en Arabia Saudita, y sus aliadas en el extranjero, estamos convocando a un Día Internacional de Solidaridad con las Feministas Sauditas el 24 de junio, y exigiendo la liberación inmediata e incondicional de todas las feministas.

No se trata de una súplica por un salvador, sino de una llamada a la solidaridad.


Chloe Manahan; Chair, Labour Youth Ireland.

Cinzia Arruzza; National Organizer, International Women’s Strike, USA

Demita Frazier; Original Writer and Signatory, Combahee River Collective

Eve Ensler; Author, The Vagina Monologues.

Frieda Afary; Producer, Iranian Progressives in Translation.

Hareem Ghani: Women’s Officer, NUS.

Heike Shaumberg; Regional editor of Latin America journal in Argentina, with solidarity from the historic abortion vote.

Ivana Bacik; Senator, Labour Party of Ireland (Dublin University).

Jane Stewart; National Women’s Seat, Unite Executive Council.

Leah Rea; International Secretary of the SDLP North of Ireland.

Lindsey German; Author and National Convenor, Stop the War Coalition.

Malia Bouattia; Former NUS President, and former President of the NUS Black Students’ Campaign, activist with Preventing Prevent.

Mariel Whelan; Activist with Galway Feminist Collective.

Mona Eltahawy; Feminist author and activist, Egypt/USA.

Mona Kareem; Writer, New York.

Rebecca Solnit; Writer.

Tithi Bhattacharrya; National Organizer; International Women’s Strike USA.